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Autor Tema: Mike Hailwood, Ducati y la Isla de Man............  (Leído 2807 veces)

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Mike Hailwood, Ducati y la Isla de Man............
« en: 28 de Septiembre de 2009, 10:58:08 pm »

Vaya historia!!!



Extraños designios rigen la vida en la isla de Man: duendes, hadas y gatos sin cola campan por doquier. Únicamente los sortilegios de que son capaces explican los prodigios que allí ocurren, como que hombres maduros arriesguen sus vidas cada año en su circuito, el más largo y peligroso del mundo.
   Mientras este humilde aficionado relata la bella y enigmática historia del retorno de Mike Hailwood a la isla, cae granizo en el bosque (1).

CONJUNCIÓN ASTRAL
La muerte de Gilberto Parlotti en el Tourist Trophy de 1972 originó una protesta que culminó en la exclusión del TT como prueba puntuable para el Campeonato del Mundo de Velocidad. Phil Read, puntal de esa reacción, renunció a correr en la isla hasta que, atraído por los recuerdos del mítico circuito, decidió volver. 
   En 1977 se había introducido una nueva clase para motos derivadas de serie llamada TT Fórmula 1 (TT F1), con categoría de campeonato del mundo. Ese año, Read ganó para Honda la prueba de TT F1 y el Classic TT (que permitía participar a las motos de TT F1 y del Senior TT -500 cc-), obteniendo 12.000 libras esterlinas.
   En la lejana Nueva Zelanda, Mike Hailwood seguía estas noticias con 37 años de edad, el tobillo derecho inmóvil a causa de un accidente automovilístico, y una joven familia a su cargo. Inspirado por algún duende o hada, decidió regresar a pesar de no haber competido en la isla desde 1967. Pocas semanas después, Mike estaba en Inglaterra preparando su vuelta, con ayuda del periodista Ted Macauley. A pesar de las dudas de casi todos, su determinación era firme: quería ganar.
   Mike consiguió el apoyo de Yamaha y Martini para las categorías Lightweight (250 cc), Senior (500 cc) y Classic TT, y su antiguo mecánico de Honda Nobby Clark (en el Mundial con Roberts y Yamaha), insistió en colaborar. En el circuito de Silverstone, Mike abordó a Steve Wynne, propietario del equipo Sports Motorcycles de Manchester. Lo que siguió es leyenda del motociclismo: encima de una de las Ducati del equipo, anunció que podría volver a correr con una anticuada máquina como aquélla. El atónito Wynne aprovechó la oportunidad y fichó a Hailwood para el TT de 1978 por la simbólica cantidad de 1.000 libras esterlinas, sellando el acuerdo con un apretón de manos.

(1) Hail: granizo; wood: bosque



CARA
Wynne adquirió de Ducati dos motocicletas para el TT de 1978: una para Hailwood y la otra para su corredor Roger Nicholls. Recibió dos motos NCR de 863 cc a finales de 1977 y las preparó concienzudamente. Trabajó el cigüeñal, las bielas, el embrague, amplió los conductos de las culatas, instaló pistones de 87 mm, válvulas de admisión de 43.5 mm y 39.5 mm de escape, árboles de levas de 12.5 mm de alzada y un cambio de marchas completo de material más resistente. Alargó los “silenciosos” con piezas de procedencia Triumph. Revisó meticulosamente la tornillería aligerada de origen y adaptó la palanca de cambio a las necesidades de Mike: lado izquierdo, primera abajo y las demás, arriba. Finalmente, pintaron las motos con los colores verde, rojo y blanco del patrocinador Castrol.
   Un amigo australiano de Mike, Jim Scaysbrook, le acompañó en el TT con una NCR de financiación y preparación propias.
   En junio, en la isla, Mike estaba en plena forma. Había pasado el invierno siguiendo el programa de instrucción física de la Fuerza Aérea canadiense y había recorrido el circuito día a día durante varias semanas. La Ducati se había mostrado rápida y fiable en los entrenamientos de TT F1. A pesar de ello, Franco Farné y Giuliano Pedretti insistieron en utilizar en carrera un motor que habían traído de Italia.
   En la carrera, Mike salió con la Kawasaki Peckett & MacNab de Ian Richards, 50 segundos después de la Honda de Read. Llevaba el número 12, símbolo de sus victorias en el TT. Al completar la primera vuelta lideraba en tiempo; se situó justo detrás de Read en la segunda y le pasó dos vueltas más tarde. Read se retiró por rotura de una conducción de aceite, Nicholls y Scaysbrook por caídas. Rodando en solitario hacia la victoria, Mike recibió el homenaje del público y algunos asistentes definieron esos momentos como mágicos. Al llegar a meta saludó brevemente con la mano izquierda, puesto que no sabía hacer caballitos. Había vencido a 108.51 mph, con casi 2’ sobre John Williams y 3’ sobre Richards. Con ese triunfo, Ducati obtenía su primer título mundial.
   El encargado de medir la sonoridad de la moto ganadora se dirigió a Wynne: “este motor no arranca, ¿verdad, señor?”- a lo que Wynne respondió que no. Gracias a ello, posiblemente se evitaron ese día dos ingratos acontecimientos en la isla de Man: la descalificación de Mike y el linchamiento del comisario.   
   La participación de Mike en las restantes categorías fue menos favorable (Lightweight, 12º; Senior, 28º; Classic, retirado). Tal vez hubiera conseguido un buen resultado en el Classic TT con la Ducati.
   Wynne descubrió que se habían roto los piñones cónicos del cilindro posterior en la carrera posterior al TT en Mallory Park, debiendo montar el motor preparado en Inglaterra. ¡Tal vez no hubiera arrancado para la prueba de sonido, después de todo! Mike quedó primero en Mallory, tercero en Silverstone y cayó en Donington. A finales de 1978 Wynne vendió la Ducati de Hailwood, con el motor puesto a punto por él, por 5.000 libras esterlinas.

CRUZ
Ducati quería mantener el título en 1979, por lo que se comprometió a facilitar dos motos, una para TT F1 y otra para el Classic TT, y aportar un tercio de las 10.000 libras esterlinas salario de Mike, junto a Wynne y los importadores Coburn & Hughes. Suzuki proporcionó a Mike una RG 500 para las categorías superiores y alineó a dos de sus mejores mecánicos, Martin Ogborne (en el Mundial con Barry Sheene) y David Cullen (apodado Radar).
   Pasaron los meses y como las Ducati no llegaban, Mike debió probarlas en Italia. En Misano, empujó la palanca del cambio hacia abajo, y aceleró. Arriba, y la rueda trasera se bloqueó. Mike impactó contra el muro, sufriendo varias fracturas y una ligera conmoción. La moto quedó destrozada. El reenvío de la palanca del cambio de marchas se había montado del revés, a pesar de instrucciones específicas sobre la forma en que Mike lo usaba. Un directivo de la fábrica se percató de que no estaban asegurados contra esas contingencias y canceló todo el proyecto. Se forzó un acuerdo por el que Wynne compraría las motos a la fábrica y sería responsable legal ante cualquier percance. Si Mike ganaba, la moto volvería a Ducati y se mantendrían las condiciones iniciales.
   La moto de 1979 se mostró más pesada y menos potente que la del año anterior. Conducirla requería mayor esfuerzo y los tiempos de entrenamientos fueron discretos. El equipo de Wynne soldó refuerzos al chasis, canibalizó la moto de Nicholls de 1978 e hizo todo lo posible por mejorar el rendimiento de la Ducati, sin poder utilizar la moto ganadora porque ya no la tenían. En carrera, el motor perdió la quinta velocidad casi desde el comienzo, tuvo fallos eléctricos y se rompió el soporte de la batería, que Mike tuvo que sujetar con la pantorrilla. Terminó quinto, a 6’ del escocés Alex George (Honda 997 cc), a 106.06 mph. La decepción del equipo fue terrible.
   El día anterior al Senior TT, los mecánicos descubrieron que la RG 500 fallaba. Ogborne y Radar desmontaron el motor, comprobaron que se había soltado un retén de aceite del cigüeñal y trabajaron hasta la madrugada para repararlo. A continuación fueron a ensayar el repostaje y de allí al parque cerrado, donde Mike ya les esperaba inquieto. En carrera, la moto fue como un reloj. Batió el record del circuito a 114.02 mph y ganó a 111.756 mph de media. Mike estaba entusiasmado y agradeció públicamente el trabajo de sus mecánicos, que tampoco durmieron la noche siguiente a causa de las celebraciones.
   Ducati pretendía que Mike corriera el Classic TT con su moto, propuesta que declinó visto el resultado de TT F1. Wynne inscribió a George Fogarty (padre de Carl) con abierta oposición de la fábrica; Fogarty cayó en la primera vuelta. Como resultado, ni Ducati ni Coburn & Hughes pagaron sus cuotas del salario de Mike, que debió proveer Wynne.
   El Classic TT se iba a decidir entre la Suzuki 2T de Mike y la Honda 4T de Alex George. La Suzuki era más veloz y ligera, si bien la Honda aceleraba mejor. Se rodó más rápido que nunca, pero un grupo de pilotos frenó a Mike en la última vuelta. George venció por escasos 3.4”, a 113.08 mph de media, y afirmó no haber ganado a Hailwood: aseguró que sólo había llegado antes. Ogborne consideró a Mike ganador moral.
   A finales de 1979, Ducati introdujo la denominada Mike Hailwood Replica, moto decorada como las del TT. Wynne asegura que ni Mike, ni él mismo, recibieron compensación alguna de la fábrica.

METAL
Wynne declaró que para los reportajes sobre la moto de Hailwood se utilizó la de Nicholls de 1977, de acuerdo con las revistas involucradas, con el fin de preservar la moto de Mike del maltrato de algún periodista.
   Alan Whitehead, organizador del Festival de Goodwood, compró a Wynne un carenado roto usado por Hailwood al precio de 20 libras, en 1978.
   Wynne vendió la Ducati con el motor preparado en Inglaterra por 5.000 libras a un coleccionista japonés a final de la temporada 1978. Éste la subastó en 1996, adquiriéndola los hermanos Auriana por 85.000 libras; Wynne y un consorcio de amigos intentaron hacerse con ella pujando hasta 80.000. Ofertas posteriores han superado las 150.000. Los nuevos propietarios encargaron a Wynne restaurar la moto, que dio con Read una vuelta de honor (Lap of Honour) a la isla de Man y participó en el Festival de Goodwood, guiada por el propio David Hailwood.
      Según Wynne, la Ducati de Nicholls quedó en manos de los importadores Coburn & Hughes y terminó en manos de un coleccionista alemán, que sostiene es la de Hailwood e intentó venderla en varias ocasiones como ganadora de la isla. Cuando la original se subastó en 1996, este propietario insistió en la autenticidad de su moto; Wynne opina que fue víctima de un abuso de confianza
  Wynne encargó a Maxton Engineering modificar el chasis de la Ducati de 1979, y la vendió por 50.000 libras al coleccionista norteamericano George Barber en 1995. Mientras tanto, la utilizó en algunas ocasiones en Estados Unidos y Holanda.
   La Ducati usada por Fogarty en el Classic TT de 1979 volvió a la fábrica y no fue reconstruida.
   Wynne reparó el motor ganador de TT F1 en 1978 y corrió la categoría GP de The Battle of the Twins de Daytona en 1982, con ese motor en el chasis modificado de 1979. Hizo un excelente noveno, a pesar de algunos problemas eléctricos. De alguna forma, los cárteres quedaron averiados sin reparación posible. Tiempo después, un aficionado pidió a Wynne algún recuerdo de la moto de Mike, quien le dio los cárteres, una llanta de recambio y algunas piezas de la horquilla a cambio de una pequeña cantidad. Un año más tarde, aparecía una nueva Ducati de Mike Hailwood, construida a partir de las piezas mencionadas. Wynne certificó que no se trataba de la auténtica y Robert Iannucci, propietario del Team Obsolete, la compró. Separó las piezas usadas por Mike (a la venta a precio millonario) y vendió el resto como una NCR usada. Como era de esperar, Iannucci y Wynne mantienen discrepancias sobre la autenticidad de la moto de Hailwood.
   El australiano Jim Scaysbrook vendió hace pocos años su Ducati decorada con los colores rojo y plateado de NCR. Este humilde autor se sorprende de que la Ducati MH900 Evoluzione luciera colores NCR y no Castrol, como el equipo Sports Motorcycles. ¿Tal vez más adecuada la denominación, NCR900 Evoluzione?
   ¿Cuál es la verdadera Ducati ganadora de Hailwood? No parece haber dudas sobre la denostada montura de 1979, vendida en 1995. Respecto a la de 1978, Wynne asegura que la competición exige cambios y es difícil garantizar una completa originalidad. Sostiene que la vendida en 1978 y subastada en 1996 es la moto de Hailwood, puesto que lleva el chasis y el motor de origen con las modificaciones posteriores, y Mike utilizó en competición cada una de sus piezas.
   Naturalmente, alguno podría no suscribir esa afirmación y dar lugar a nuevas diferencias de criterio, como ha  sucedido en otras ocasiones.

LOS DUENDES
Extraña y fascinante historia, en que máquinas y personas participan en sucesos tan extraordinarios que parecen irreales. Extrañas energías, duendes de la isla para este humilde autor, hubieron de actuar con singular determinación.
   Duendes benévolos de la magnanimidad, la perseverancia o la estima (que trocó rivales y técnicos en admiradores), y los menos favorables del lucro, la ambigüedad o la desidia, dominaron a los personajes de esta historia. Tal vez el más sorprendente de todos fuera el que permitió reproducirse a las motocicletas, que quizá siga trabajando en la actualidad.
   Mike fue el único que sometió a los duendes: volvió a la isla y ganó, como era su propósito. Seguro que no hubiera prestado la menor atención al resto de esta historia: la hubiera despedido con una ligera sonrisa.
   En 2008 se cumplen 30 años de la victoria de Mike en TT F1, y quizá se celebre alguna conmemoración. Este humilde autor lo hará el día 3 de junio, D. m., y tal vez a alguno le apetezca compartir la idea.                        
   Cae granizo en el bosque...



Copyright © José Gazulla Abío, 2008









REFERENCIAS
A man called Mike. Christopher Hilton.
Mike Hailwood. Mick Woollett.
Mike the Bike-Again. Ted Macauley.
A day to remember in the life of Mike Hailwood. Peter Burch.
The Classic Motorcycle 1998; 25: 6.
The Classic Motorcycle 1998; 25: 7.
Classic Bike. Noviembre 1998.
Motociclismo nº 1432. 1995.
Moto Clásica nº 2. 2002.
Bike. Mayo 1982.
Bike. Mayo 1983.
Ducati Gold Portfolio 1978-1982.